Textos en cuarentena
Tarde me levanté de un sueño, uno que rápidamente se transformó en pesadilla pero no era tan tarde como pensé, levante la mirada y ahí estabas tu esperandome atento, expectante, irregular y sin ninguna otra razón más fuerte que la del amor, o la devoción profunda a esto que es nuestro; más tuyo que mío a veces pero ahí estamos poniendole color a este corazón incluso en sus días más grises.
Eran las casi las 4 de un sábado 4 de la mañana luego de una salida, la primera con un nuevo circulo de amistades y la última (literal la última antes de iniciada la cuarentena desencadenada por el covid-19). A esta te obligué a ir claro está no querías, casi nunca quieres ir, y yo en esos días siempre quería salir, de cualquier forma llegaste y yo estaba en tragos y seguimos y llegamos a casa relajados y me eché a dormir, caí y fueron segundos para mí desde que por alguna razón cogiste mi celular y viste ese mensaje, ese que desencadenó un sin fin de verdades nunca antes dichas, unas mentiras no tan bien guardadas, unas historias que jamás pensé contar y fueron estás las que me invitaron a buscarme más profundo, a entenderme y entendernos, porque no quería más ni menos que encontrarme de nuevo y usualmente lo hago escribiendo, es así como me conozco mejor, me defino, me construyo y destruyo, me amoldo y me hago feliz, porque acaso no es eso de lo que se trata?.
CAP.1 Emociones
Complicado es reconstruir la historia, sobretodo cuando ya la dejaste atrás aunque sigue siendo reciente, como una herida recién hecha y que intentas sanar esperas cicatrice pero al mínimo roce parece volverse abrir, se rasga, sangra y duele de nuevo; eso es lo que evito hacer pero siento que lo estoy tocando y no lo dejo secar. Con menos emoción retrocedo y miro el panorama completo, esto no le va hacer bien a nadie; pero a mi me tranquiliza la idea de cerrar un capitulo repleto de inseguridades y falsos egos, de emociones vespertinas y bajos deseos de cuerpos que no se corresponden, corazones que no entienden nada y mentes confusas partidas y sin claridad, así en medio de esa tiniebla escribo ahora pero con la certeza de estar viendo el claro asomarse.
Erase un día dos almas pecaminosas encontradas por un mismo sentimiento, quizá vano, vacío y pasajero, como todo lo carnal, efímero. Un buen día se encontraron las almas perdidas mientras divagaban por esos pasajes del deseo, y jugaron a conocerse, a conectarse; jugaron a ser gemelas jugaron al amor evadiendo la realidad claramente no había mundo exterior que las hiciera encontrar la razón en ese momento eran guiadas por el sendero de las pasiones, y las emociones que llevaban.
Amante de las letras
Eran las casi las 4 de un sábado 4 de la mañana luego de una salida, la primera con un nuevo circulo de amistades y la última (literal la última antes de iniciada la cuarentena desencadenada por el covid-19). A esta te obligué a ir claro está no querías, casi nunca quieres ir, y yo en esos días siempre quería salir, de cualquier forma llegaste y yo estaba en tragos y seguimos y llegamos a casa relajados y me eché a dormir, caí y fueron segundos para mí desde que por alguna razón cogiste mi celular y viste ese mensaje, ese que desencadenó un sin fin de verdades nunca antes dichas, unas mentiras no tan bien guardadas, unas historias que jamás pensé contar y fueron estás las que me invitaron a buscarme más profundo, a entenderme y entendernos, porque no quería más ni menos que encontrarme de nuevo y usualmente lo hago escribiendo, es así como me conozco mejor, me defino, me construyo y destruyo, me amoldo y me hago feliz, porque acaso no es eso de lo que se trata?.
CAP.1 Emociones
Complicado es reconstruir la historia, sobretodo cuando ya la dejaste atrás aunque sigue siendo reciente, como una herida recién hecha y que intentas sanar esperas cicatrice pero al mínimo roce parece volverse abrir, se rasga, sangra y duele de nuevo; eso es lo que evito hacer pero siento que lo estoy tocando y no lo dejo secar. Con menos emoción retrocedo y miro el panorama completo, esto no le va hacer bien a nadie; pero a mi me tranquiliza la idea de cerrar un capitulo repleto de inseguridades y falsos egos, de emociones vespertinas y bajos deseos de cuerpos que no se corresponden, corazones que no entienden nada y mentes confusas partidas y sin claridad, así en medio de esa tiniebla escribo ahora pero con la certeza de estar viendo el claro asomarse.
Erase un día dos almas pecaminosas encontradas por un mismo sentimiento, quizá vano, vacío y pasajero, como todo lo carnal, efímero. Un buen día se encontraron las almas perdidas mientras divagaban por esos pasajes del deseo, y jugaron a conocerse, a conectarse; jugaron a ser gemelas jugaron al amor evadiendo la realidad claramente no había mundo exterior que las hiciera encontrar la razón en ese momento eran guiadas por el sendero de las pasiones, y las emociones que llevaban.
Amante de las letras
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