Eres mi consciencia

¿A qué llamamos consciencia?, ¿lo has pensado un par de veces verdad? y has creído que eras tú misma, tu yo chiquita hablándote a susurras, bajito y empujando fuerte a eso que llaman la claridad, a eso que le llaman el bien, a hacer lo correcto; la parte más racional que llega desde lo profundo de tu ser, cerebro o alma. 


Aquí estoy hoy, escuchándote a ti, viéndote a ti, y no es mi yo dentro de mi cabeza estás tú, tu eres mi maldita consciencia, tu eres todo lo que me pesa, lo que no puedo controlar y me hace a mi el ser pequeño que siente no puede contigo. 

Últimamente en las noches te apareces en mis pensamientos, veo tu rostro, tus gestos, te escucho claro; no habías estado ahí desde hace mucho, francamente no te extrañaba, había dejado de hacerlo y eso me hacía sentir bien podía andar por la vida tranquila sin tenerte en mi mente puesto que las actividades del día y mis problemas reales ya me tenían bastante ocupada, pero estoy con más tiempo libre ahora y aún cuando tengo otras cosas que hacer aún cuando mis ocupaciones no pertenecen a ti, logras meterte en mi cabeza y te escucho decirlo una y otra vez, te escucho repetir: Lo estás haciendo de nuevo, lo estás haciendo mal.

Realmente no te quiero a ti ahora, siento que lo que extraño de ti a veces es el recuerdo; justamente ese recuerdo que tengo de ti, aunque pasaran 8 años y un poco más desde que hablamos con una mano en el corazón. Sinceramente no encuentro forma de acercarme a ti y no creo que esa sea la respuesta.
Estoy clara de que vienes por las noches a mostrarme algo que me rehúso a ver, lo sé porque te escucho, felizmente tengo otra versión de consciencia que me abraza en sueños por la noche y me dice que todo estará bien, que me de un tiempo para acomodarme, que siga intentándolo; lástima que su voz no sea tan fuerte y su mirada no es la que me quita el sueño por las noches sino la tuya.

Espero que el tiempo te haya sanado, que realmente te encuentres bien, debo confesar (entre muchas otras cosas) que me impresiona tu madurez y tu forma de ver la vida, siempre sentí que eras especial y me gustaba compartiéramos experiencias, aunque ahora las veo menos claras, en ese entonces también pensaba que no me lo decías todo, eras una especie de enigma, y aunque me hiciera sentir que no confiabas en mi lo respetaba; en esos días yo era un libro abierto, mis ideas, mis pensamientos y pasiones, amores todos ellos de conocimiento público; y eso con el tiempo fue modificándose, entendí que hay cosas que uno se guarda para si, no para evitar el conflicto sino más bien para tener con que combatir y que en la batalla no lo usen en tu contra, esa es un poco la razón por la cual perdí muchas de las mías.

Espero que estés bien, se que no tienes un propósito conmigo; sin embargo mira aquí estoy escribiéndote a ti. El tiempo pone todo en su lugar y mi lugar es aquí y ahora, y el tuyo no debería ser mi mente.



Comentarios

  1. Ha llegado la hora de copular sin contemplaciones. Antes de que nos engulla la pandemia.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas populares